Por Manuel Hernández Villeta._El hombre es producto de sus circunstancias. Es víctima o beneficiario de los acontecimientos sociales. Apartarse de la marcha de los hechos sociales, sencillamente es ponerse una venda en los ojos...
Lo quiera usted, o lo rechace, el devenir de su historia dará un paso hacia adelante, o retrocederá, todos los días. De lo único que puede estar seguro es de qué no permanecerá estancado...
La evolución de los pueblos es lenta, camina con menos velocidad que la etapa fisica de un hombre. Cincuenta años para la historia colectiva, no es nada, pero para una persona significa su principio y su fin...
El don más preciado de un hombre es su libertad, pero son millones de personas las que viven sin la libertad real. Para ser libre hay que tener autosatisfacción económica, y pensamientos de acuedo a su conciencia...
La crisis económica que hoy está sintiendo el mundo, significa que la libertad será cada día un artículo de lujo del que van a gozar unos pocos privilegiados...
Es más, el mundo se va encaminando hacia la libertad del consumo, pero no la de la expresión humana. Las guerras que tienen lugar en gran parte del mundo, tienen sus motivaciones en condiciones económicas, incluyendo las graves desavenencias sociales...
Las desigualdades entre los seres humanos, donde unos lo tienen todo, y los otros medran por los desperdicios de la basura, es lo que ha catapultado las grandes revoluciones. La Rusa, y la Francesa.
Más que por razones religiosas y de aventuras, la conquista española del llamado Nuevo Mundo se da por la expansión económica. Como lo fue también la marcha sobre el Oeste norteamericano, por los buscadores de oro...
Los dominicanos estamos al borde de grandes crisis, que van más haya del proceso electoral. Estamos caminando a los bordes de un proceso económico y social que está agotado, y que necesita remozamiento...
Los cambios no van a llegar de la noche a la mañana, pero se hace necesario que se den los primeros pasos. Que se comience a trabajar para que haya mayor igualdad social, y una repartición justa de las riquezas...
La libertad solo se da plenamente cuando el hombre tiene su comida segura y un lugar donde descansar. El hombre sin pan, sin cama y sin futuro, vende esa libertad al mejor postor...
Es hora de cambios, pero sobre todo, de que los dominicanos estén conscientes de que se necesitan cambios económicos y sociales en el país. No es cuestión de un segundo, pero hay que dar ahora el primer paso.








